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¿Qué es la Hip-Hop Therapy?

Seguramente si pensamos en las palabras “hip-hop” y “terapia” nos parecerá que no tienen nada que ver la una con la otra. Incluso diremos que se trata de polos opuestos. Por un lado, la música urbana: reina de la selva de asfalto, líder de listas de éxitos millonarias y banda sonora de una violencia estereotipada. En el otro lado, la cura, la paz, el orden y las batas blancas. Como si nunca se fueran a encontrar. Pero el caso es que la música y la poesía han sido históricamente las dos grandes vías de auto-expresión del individuo, auto-expresión que puede llegar a ser catártica y, con los recursos indicados, puede ser sanadora

El hip-hop nace en la década de los setenta de la voluntad de los jóvenes de un Bronx en ruinas de reclamar su espacio en la sociedad. Artistas como DJ Kool Herk o Afrika Bambaataa toman vinilos de la música de la mainstream, muy lejos de sus sus experiencias, para crear un sonido completamente nuevo. Melodías disco y funk se empiezan a mezclar con las bases de raíces afro junto con versos que suenan como se habla en la calle. Aunque es verdad que en aquellos primeros años aun no vemos la dimensión reivindicativa que tendrá el género, el mero hecho de crear una narrativa en un contexto tan excluyente es también un hecho radical. Con el hip-hop, esos jóvenes olvidados por el sistema empiezan a poner palabras a aquello que sienten y que no siempre podían expresar. Por primera vez, hay una música que habla de las distintas realidades de los entornos desfavorecidos en un contexto urbano. Jóvenes de todo el mundo escucharán esa música en la que se pueden identificar y, por tanto, hace que se sientan reconocidos. Una música que al escucharla les invita a tomar el micrófono y rapear también sobre sus historias. Gracias al hip-hop, jóvenes de todo el mundo vuelven a ver en el arte una vía de emancipación. 

Con el éxito mediático que tiene el género durante las décadas posteriores, el hip-hop cambia de tono. Ya no es solamente el sonido de los barrios más pobres sino que representa en si mismo una historia de superación. La música misma termina siendo una vía para escapar de las situaciones que narran sus canciones; los artistas de hip-hop pueden hacer carrera de su música, emanciparse, a la vez que ganan reconocimiento cultural. Pero lo que es más importante: esos jóvenes descubren que su voz no solo es válida y merece ser escuchada, sino que también puede llegar a ser útil i valorada en el panorama cultural. Así, en pleno auge del género, en 1998 el Dr. Edgar H. Tyson funda lo que será el primer marco de la Hip-Hop Therapy o “terapia hip-hop”. Tyson plantea las posibilidades de establecer una relación terapéutica entre el paciente y los diferentes elementos de la cultura urbana, aprovechando sus capacidades catárticas. Su investigación será expuesta por primera vez en un artículo publicado en 2002.

El artículo “Hip Hop Therapy: An Exploratory Study of a Rap Music Intervention with At-Risk and Delinquent Youth” habla de la investigación llevada a cabo por el Dr. Tyson en el Miami Youth Services Center, Inc. de octubre a diciembre de 1997, en un centro privado donde se da apoyo a jóvenes que han sufrido abusos, abandonos o que simplemente no tienen donde ir. En ese primer artículo, Tyson concluye que, aunque la cultura hip-hop es percibida de forma negativa por gran parte de la sociedad, puede tener beneficios para esta con el enfoque adecuado. Uno de los descubrimientos del estudio fue el hecho que la mayoría de participantes mostraban interés en poder llegar a crear su propia música fuera cual fuera su background criminal. Según J.C. Hall en su conferencia “Reimagining hip hop therapy” en la Coalition for Juvenil Justice’s National Disproportionate Minority Contact Conference hecha en 2016, la terapia hip-hop permite eliminar las barreras que a menudo se interponen entre profesionales y pacientes. Siendo este género musical uno de los más populares entre la juventud, paciente y terapeuta pueden establecer un diálogo lejos de las formalidades y la presión de un ambiente médico. Además de poder compartir sus intereses, los pacientes se sienten motivados por el hecho de aprender y crear algo propio. El proceso de aprendizaje puede verse en paralelo al proceso terapéutico, con la diferencia que el paciente puede ver los resultados de ambos en algo tangible: sus creaciones. 

La Fundació Ferrer-Salat quiere apostar por seguir encontrando caminos que unan la música con lo social, volver a hacer el arte útil para aquellos que más pueden beneficiarse, y que a menudo olvidamos. Para más información, no té pierdas ninguna novedad acerca el Hip-Hop Project In con Salih Gülbay.



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